jueves, 10 de diciembre de 2009

Take my hand





Victoria cerró los ojos destrozada.
Kirtash ya nunca más sería Christian.

lunes, 7 de diciembre de 2009

Alto, más y más alto

Desde el avión, donde todo se aleja, donde el mundo encoje y las personas son hormigas.

Desde el avión, que como tantos otros nos separa nuevamente, sin arrepentimiento alguno.

Desde el avión, que deja atrás días de besos y manos, de miradas y abrazos, de danzas y pasos, y nos devuelve a la rutina del teléfono.

Desde el avión, que sin saberlo nos rompe un poquito el corazón y lanza flechas en direcciones contrarias.

Desde e avión, Drácula de sentimientos, que vive de sonrisas y lágrimas.

Desde el avión, que despega sin saber que contigo se va la parte más importante de mi.

Desde el avión te digo, amor mío, que te quiero, y que espero impaciente a ese otro avión que te traerá de vuelta en unos días.



:)


jueves, 26 de noviembre de 2009

Espinas clavadas

Con esa imagen que se desmorona, muere un pedazo de mi. Con ese velo que cae un poco, se me clava un cuchillo ya ensangrentado. Con ese haz de realidad, se manchan tantos recuerdos que duele sólo pensar.

Porque hace daño, escuece saber que aquellos que amas están tan cerca de aquellos que detestas, y te preguntas ¿dónde estoy yo?

Y el silencio no responde, y la tristeza te embarga, y la melancolía, siempre dispuesta, se apodera de tu alma.

lunes, 23 de noviembre de 2009

^o^

Sentirme, aunque sea sólo en parte, culpable de tu felicidad...


... gracias por sonreír :D

lunes, 9 de noviembre de 2009

Pedacitos de cielo

Una frase, una mirada, una sensación, una fotografía,... un recuerdo. Un recuerdo que el paso del tiempo ha teñido de melancolía y añoranza, de cariño, de estómagos revueltos. Un recuerdo que no es la imagen del momento pasado, sino lo que querríamos que hubiese sido. Un trocito de aquel todo que en otro momento nos abrumaba y que ahora se reduce a instantáneas, a fragmentos de realidad entre los que elegimos: este es importante, este me gusta, este me hace llorar. El resto, el resto es paja y yerba seca que ha quedado amontonada, lista para arder y desaparecer para siempre.

Recuerdos, pedacitos de pasado modelados a gusto del consumidor.



Revisando viejas "creaciones" me tope con esta imagen. Buscaba algo concreto, un detalle que utilizar en otra de mis fantasías plásticas, pero quedé sumergida irremediablemente en un mar de sensaciones azul rosado. Y sobre todo lo demás, como una nube, como un volcán, como un torbellino que me removió de arriba abajo, el recuerdo de aquella tarde me trajo de nuevo la ilusión, la alegría y la tonta inocencia que ese paraguas chino despertó en mi aquella tarde.

Es increíble lo que un detalle, un gesto, una palabra, puede llegar a significar para nosotros. Aquel 17 de mayo mi sonrisa estuvo alimentada por muchos de esos detalles. Pero sé, sin lugar a dudas, que ese paraguas que debería haberme enfadado, aunque en broma, es uno de los motivos principales por los que aún lo recuerdo con tanto cariño, con esa sensación de vértigo que nos producen los momentos que han sido determinantes en nuestras vidas.


domingo, 1 de noviembre de 2009

In the middle of the rope

Ya lo decían Platón y Aristóteles, la virtud está en el punto medio. Los excesos no son buenos, pero tampoco se debe pecar por defecto...



Y sintiendo que te arrastra,
te dejas llevar por la marea,
tus sentimientos te ahogan
y el resto allí se queda.


jueves, 15 de octubre de 2009

Oscuridad


Miénteme.
Di lo que tengas que decir.
Hazme feliz.
Pero no me mientas.


miércoles, 14 de octubre de 2009

Ilusiones

Absurdas ilusiones...

martes, 6 de octubre de 2009

Celos

" - Quería saber hasta qué punto podías comprenderme. Los celos. Tú no sabes lo que quiere decir eso... Tienes suerte, no los has sentido. Son una bestia que te devora por dentro que te corroe, te desgarra, te despedaza, te retuerce; te devanas los sesos... "
(Perdona si te llamo amor)




¿Y quien puede? ¿Quien es capaz de entender algo así? Los celos son algo irracional, casi aleatorio. Le toca a quien le toca, tiene que ver con tu cultura, tus ideas, la seguridad que tengas en tí mismo y en la otra persona. Pero más allá de eso es algo tan disparatado y absurdo como el propio amor. Lo que hay que hacer es controlarlos, no permitir que dominen tu relación, y, mucho menos, tu vida. Y tener en cuenta que sin complicidad y sin confianza, los vínculos se rompen, y que más allá de esos lazos no queda nada, nada que merezca la pena conservar.

domingo, 4 de octubre de 2009

Perdida

Me busco. Una y otra vez. Me busco y no me encuentro. Porque yo ya no soy yo. Porque han pasado tantas cosas que lo que solía ser ha desaparecido. Tal vez sólo esté escondido o camuflado. Tal vez… Pero hasta donde yo sé, ha desaparecido.

¿Dónde quedaron las risas y los juegos? ¿Dónde los libros de aventuras y las varitas mágicas? ¿Y los relatos olvidados que mi mente ideaba?

Lo que era, no lo soy. Lo que fui, lo borré.


Algo me dice que esto no está bien.



Escrito el 10-01-09

miércoles, 30 de septiembre de 2009

Blah Blah Blah


Dicen.
Dicen que dicen.
Dicen que dicen que dicen.
Y yo no digo nada.

martes, 8 de septiembre de 2009

Adorables

Son blanditos, son bonitos, son suaves, son dulces, son abrazables, son tiernos, son... peluches.


Hay quien dice que son para niños pequeños, pero yo tengo mi habitación plagada de ellos, y me encanta ^^


(en la foto solo una pequeña parte de mis adorables bichos XD)

lunes, 3 de agosto de 2009

Lágrimas


Mi mamá siempre decía que cuando era pequeña le encantaba llorar, porque le dejaba los ojos claros como el agua, preciosos. Yo después de esos ratos en los que mis lágrimas se precipitan al vacío, reniego de mirarme al espejo. Donde antes mis ojos eran blancos, hay ahora unas lineas rojas horribles. Donde antes había unas ligeras ojeras, apenas perceptibles, ahora encuentro unos párpados hinchados que, junto con unas mejillas más sonrosadas de lo habitual y unos surcos de agua que las atraviesan, me dan un aspecto un tanto deforme.

Tal vez el Jorobado de Notredame no fuera más que un niño llorica que la leyenda transformó en un ser amorfo, odiado y temido por quienes habitaban el Paris de aquellos tiempos. La imaginación da para mucho y la exageración no es un arte que dominen solo los andaluces (un tópico más, como otros muchos).

No sé, quizá no tenga verdaderos motivos para llorar. Igual ese es el problema, que me siento culpable conmigo misma por desperdiciar el tiempo en esas niñerias. Pero, siendo completamente sincera, no lo puedo evitar. Desearía ser más fría, más distante hasta con mis propios sentimientos. Pero no puedo, no soy capaz. Si me enfado, me enfado, si estoy contenta estoy contenta, pero si me entristezco o me conmuevo... lloro. Y entonces se me deforma la cara... y lloro todavía más.

sábado, 6 de junio de 2009

Príncipes


Hola... ¿cómo estás? Oye... mírame, por favor... ¿No? Bueno... pues no me mires... Raúl, yo... Éramos dos niños jugando a ser príncipe y princesa, ¿lo entiendes verdad? Aquellos años fueron... fueron magia, fueron descubrir el mundo de tu mano, fue ver el cielo en tus ojos y la brisa en tu abrazo, fue el sabor del mar en nuestros labios y la esperanza en un mañana cargado de promesas, de... de nosotros. Pero fueron también años de mentiras, de caminos de rosas, de tallos con las espinas cortadas para no hacernos ni un rasguño. Fueron años de seguridades, de verdades absolutas, de padres todopoderosos. Años pasados por agua, secados en pañuelos de seda y dormidos en un cajón de fotos. ¿Y ahora? Ahora todo eso no existe. Ahora solo quedamos nosotros. Solos, desprotegidos, sin velos en los ojos, sin voces de conciencia paterna, sin mentiras piadosas que nos hagan caer en colchones mullidos de plumas. ¿Que queda de todo aquel tiempo? ¿Recuerdas acaso la sensación al correr despreocupado por un parque para abrazar a tu primo mayor al tiempo que te comías una de aquellas enormes piruletas de colores chillones? ¿Y la sensación de euforia al encontrar un caracol en la puerta de la entrada? ¿O la pillería cuando le decías a tus padres que el bombón no te lo habías comido tu? Y... ¿y recuerdas las ganas que tenías de crecer, de alejarte de todo aquello, de vivir tu vida? ¿O eso también lo has olvidado? Pues todo llega, Raúl, y nosotros, principe y princesa de un cuento imaginario lleno de medias verdades, ya no somos más que dos adultos perdidos en este mar de incertudimbre. Tú y yo, que antes fuimos nosotros, no somos más que dos desconocidos que se miran y se ven reflejados en los ojos de un extraño. No me odies, no me odies por verbalizar lo que ambos pensamos, lo que ambos sabemos. Porque sé que tú, tan bien como yo, te has dado cuenta hace mucho tiempo. El silencio no nos acarreará más que dolor. No me odies Raúl, no me odies... Esta maleta no es otra cosa que la materialización de lo que ambos presentíamos al principio, sentíamos después y comprobabamos en los últimos meses... Te querré siempre, mi principe encantado, y no quiero manchar ese sentimiento tan puro con rencor, rabia y dolor. Quiero mantenerlo intacto en mi memoria, poder palparlo como siempre he hecho, poder impregnarme en él, poder olerlo, respirarlo, fundirme con él. Y para eso necesito alejarme de tí, ¡vaya ironía! Tal vez algún día todo vuelva a ser como al principio, dicen que los viejos son como los niños, tal vez entonces, con setenta años, vuelva a llamar a tu puerta y te pida otro de aquellos primeros besos que me robaste en el portal de casa. Y puede que entonces nuestros sueños, inocentes ilusos, se hagan por fin realidad y tu y yo volvamos a ser nosotros. Pero ahora, ahora Raúl no queda nada de aquello que un día me susurraste al oído, ni de aquello que me prometías entre risas y juegos. Nada. Eso es lo que encuentro cuando miro nuestro futuro, eso es lo que mis ojos, y los tuyos, que miran en la misma dirección, se encuentran ahí delante. Y la nada asusta, es un vacío demasiado grande, que tiñe de negro todo sentimiento hermoso, hasta el más puro y sincero primer amor. Hasta luego príncipe, no me odies, no me odies...

viernes, 24 de abril de 2009

Any way I can


Trying hard to speak and
Fighting with my weak hand
Driven to distraction
So part of the plan
When something is broken
And you try to fix it
Trying to repair it
Any way you can
I'm diving off the deep end
You become my best friend
I wanna love you
But I don't know if I can
I know something is broken
And I'm trying to fix it
Trying to repair it
Any way I can


miércoles, 15 de abril de 2009

El corazón sigue latiendo, bajito...


La impotencia es uno de los peores sentimientos. Saber que algo va mal y no puedes hacer nada para solucionarlo. Te quedas quieta cuando lo que necesitas es moverte. Callas cuando quieres gritar. Lloras, pero sin molestar la tranquilidad ajena.
 
¿Qué hacer cuando sientes que ya todo está perdido? Cuando quieres a alguien hasta el punto de dolerte, cuando sabes que lo has perdido, ¿qué puedes hacer entonces? Quien bien te quiere te hará llorar, pero ¿y cuando echas en falta que lo haga? ¿Cuando todo lo que tienes es un rastro bastante indiferente del cariño que antes había?
 
Duele. Demasiado. Más que el rechazo directo duele el saber que por tu culpa una de las cosas más bonitas que tenías ha ido muriendo, y lo seguirá haciendo, inexorablemente, porque ya no hay vuelta atrás.
 
Los "para siempre" se convierten de la noche a la mañana en "hasta luego" y el teléfono deja de sonar en la mesilla. Suena en otro lado, lo sabes, y sentirte desplazada y reemplazada duele también. No son celos, es envidia. No son celos, es rabia. Te han robado una de las cosas que más querías. Lo extrañas. Lo añoras. Lo sueñas. Pero se ha ido. La magia se ha apagado.
¿Y ahora qué?
 
Solo el silencio responde. El silencio y la indiferencia. La impotencia. La angustia. La pena y el llanto. Y esta vez nadie estará ahí para ayudarte a solucionarlo. Has perdido, acéptalo, no sigas jugando, el daño puede ser infinitamente mayor. Pero sigues pensando que vale la pena. Todo el dolor que te cause es merecido así que calla, resígnate y sigue luchando en silencio por aquello que amas, aunque lo único que recibas a cambio sean golpes y más golpes. Aunque lejos de respuestas encuentres muros que te impidan el paso. Si te paras te marchitarás. Si te detienes caerá sobre ti una verdad que todavía no estás dispuesta a aceptar, así que sigue, corre, lucha.
 
Y si por el camino tropiezas y al levantar la mirada todo ha terminado de verdad, si estás sola y el silencio más absoluto, el del alma, te rodea, entonces puedes empezar a chillar. Porque cuando empezó a desaparecer, una parte demasiado importante de ti fue muriendo con ello. Una parte que difícilmente se recuperará sin la ayuda de alguien que parece haber olvidado que un día algo os unía de manera tan fuerte, tan clara, tan firme, que nada ni nadie podría separaros jamás. Alguien que se ha olvidado del significado de muchas palabras y de muchos de silencios. De muchas miradas. De muchos sentimientos. Y por eso sabes, sin duda alguna, que poco a poco esa parte de ti seguirá muriendo y llegará un día en que seas un poco menos tú, porque sin eso te falta algo, algo demasiado importante.
 
Pero ¿a quien le importa? Total... el teléfono sigue sonando, en otra mesilla, en otra habitación, en otra casa, en otro mundo, pero sigue sonando...

jueves, 26 de marzo de 2009

Nave 527

Mi padre me recomendó que viera este corto el otro día. Al principio pensé que, con un nombre como este "Nave 527" trataría sobre naves espaciales y estraterrestres o cosas similares. Nada que realmente me llamase la atención. Aún así me animé a verlo, y no me arrepiento, entre otras cosas porque no tiene que ver con extraterrestres. Es un cortometraje realmente impresionante, que engancha y llena de angustia desde el primer momento. No os espereis el clásico corto que tiene una historia lineal o algo similar, es mucho más que eso. Pero basta de cháchara, aquí os dejo el vídeo, a ver qué os parece


video

Un Cortometraje de Ivan Castell
3er premio del Festival de video Yuglo 3, 2, 1, acción (corto favorito del público)

sábado, 14 de marzo de 2009

La perfección del sol

El Sol se enfadó con la Luna. ¿Por qué tenía que robarle su brillo todas las noches? ¿No se daba cuenta de que con eso eclipsaba su belleza? Él era el astro rey, la perfección máxima. Y por eso los humanos no eran capaces de mirarlo directamente, por eso se les quemaban los ojos si lo hacían. Pero ella, tan fría y dulce a un tiempo, echaba todo esto por tierra. Los humanos sí la observaban en la noche, sí quedaban prendados de su belleza infinita. ¡Aquello no era justo! ¡La luna era solo una ladrona que se aprovechaba de una parte de su encanto para robarle los sueños a los hombres!

Y por eso, además de enfadado, estaba triste. Porque hasta los niños le regalaban sus ilusiones a aquella arpía desalmada, y él, allí arriba, tan perfecto que nadie osaba mirarlo, se sentía solo, muy solo.

miércoles, 11 de marzo de 2009

11

Allí no estaba mi familia. Ni mis amigos. Ni mis vecinos. Pero podrían haber estado.

No fue mi vida la que se apagó ese día. Ni la tuya. Fue la de ellos, como podría haber sido la nuestra.

No fui yo la que lloré la muerte de mis seres queridos. Ni fueron ellos quienes lloraron la mía. Pero podría habernos tocado a nosotros.

No fui yo la que perdí las ilusiones entre una nube oscura de polvo. Ni fui yo la que dejó de soñar contigo en ese día gris. Pero podría haberlo sido.

No fui yo la que falté a clase esa mañana. Ni tú, que estabas allí, con las manos blancas, a mi lado. No fue mi madre la que dejó el trabajo. Ni mi padre. Fueron ellos. Pero podríamos haber sido nosotros.

No fui yo la que escuché la explosión. Ni la que vio el humo. Ni la que sintió el terror de la muerte pisándote los talones. Pero podría haberlo sido.

No fui yo la que se arrepintió de no haber dicho te quiero a tiempo. Ni fui yo la que se despidió hasta una tarde que nunca llegó. No fui yo la última en besar sus labios. Fue ella. Fue él. Pero podríamos haber sido nosotros.

No fui yo la que cerró los ojos mirando el techo ennegrecido de un vagón que no me gustaba. Ni fui yo la que estiré mi mano en busca de la tuya para encontrar un hueco vacío. Pero podría haberlo sido.

No fui yo la que te dedicó su último pensamiento, su último regalo, su último anhelo. Ni fue mi corazón el que quedó hecho trizas. Ni el que dejó de latir. Pero podría haberlo sido.

No fueron mis libros los que quedaron tirados en el suelo. Ni mi móvil el que empezó a sonar desesperado. No era mi madre la que llamaba angustiada. Era la suya, como podría haber sido la mía.

No fue ésa la última película que vi entre tus brazos. Ni aquella la última novela que leí. No fue la música de los cascos la última en sonar para mí. Pero sí para él. Y para ella. Como podría haberlo sido para mí. O para ti.

No fue mi sangre la que manchó el suelo aquel día. Ni mi cuerpo el que quedó mudo entre aquel jaleo. No fue mi alma la que se despidió de la vida. Pero podría haberlo sido.

Hoy no es día once. Ni estamos en marzo. Hoy no nos vestimos de luto como entonces. Pero podríamos tener que hacerlo.

 Escrito el 04-12-2008

domingo, 8 de marzo de 2009

Arde



-¿Cómo comenzó todo esto, te preguntas, este trabajo, cómo se organizó, cuándo, dónde? Bueno, yo diría que comenzó realmente en una llamada Guerra Civil. Aunque según nuestro reglamento fue fundado antes. Pero en verdad no progresamos hasta que apareció la fotografía. Luego las películas cinematográficas, a principios del siglo veinte. La radio. La televisión. Las cosas comenzaron a ser masa.
Montag no se movía.
- Y como eran masa, se hicieron más simples -dijo Beatty-.En otro tiempo los libros atraían la atención de unos pocos, aquí, allá, en todas partes. Podían ser distintos. Había espacio en el mundo. Pero luego el mundo se llenó de ojos, y codos, y bocas. Doble, triple, cuádruple población. Películas y radios, revistas, libros descendieron hasta convertirse en una pasta de budín, ¿me entiendes?
- Creo que sí.
Beatty contempló las formas del humo que había lanzado al aire.
- Píntate la escena. El hombre del siglo diecinueve con sus caballos, sus carretas, sus perros: movimiento lento. Luego, el siglo veinte: cámara rápida. Libros más cortos. Condensaciones. Digestos. Formato chico. La mordaza, la instantánea.
- La instantánea -repitió Mildred asintiendo con movimientos de cabeza.
- Los clásicos reducidos a audiciones de radio de quince minutos; reducidos otra vez a una columna impresa de dos minutos, resumidos luego en un diccionario en diez o doce líneas. Exagero, por supuesto. Los diccionarios eran obras de consulta. Pero muchos sólo conocían de Hamlet (tú seguramente conoces el título, Montag; para usted probablemente es sólo el débil rumor de un título, señora Montag), muchos, repito, sólo conocían de Hamlet un resumen de una página en un libro que decía:Ahora usted puede leer todos los clásicos. Lúzcase en sociedad. ¿Comprendes? Del jardín de infantes al colegio, y vuelta al jardín de infantes. Ése ha sido el desarrollo espiritual del hombre durante los últimos cinco siglos. [...] Cámara rápida, Montag -continuó-. Rápida. Clic, pic, ya, sí, no, más, bien, mal, qué, quién, eh, uh, ah, pim, pam, pam. Resúmenes, resúmenes, resúmenes. ¿La política? Una columna, dos frases, un titular. Luego, en pleno, aire, ¡todo desaparece! ¡Las manos de los editores, explotadores, directores de radio bombean y bombean, y la mente del hombre gira con tanta rapidez que el movimiento centrífugo lo libra de todo pensamiento inútil, de días y días malgastados! [...] Se abreviaron los años de estudio, se relajó la disciplina, se dejó de lado la historia, la filosofía y el lenguaje. LAs letras y la gramática fueron abandonadas, poco a poco, poco a poco, hasta que se las olvidó por completo. La vida es lo inmediato, sólo el trabajo importa. Divertirse, sí, pero después del trabajo. ¿Por qué aprender algo salvo apretar botones, insertar llaves, ajustar tornillos y tuercas? [...] La cremallera reemplazó al botón, y el hombre no tiene tiempo para pensar mientras se viste a la hora del alba, una hora filosófica, y por tanto una hora melancólica. [...] La vida se redujo a ruidos e interjecciones, Montag. ¡Sólo bum, pam, uf! [...] Sólo los payasos pudieron seguir en los tatros, y se adornaron las habitaciones con paredes de vidrio y bonitos colores que subían y bajaban como confeti o sangre o jerez o sauternes. A ti te gusta el béisbol, ¿no Montag?
- Es un hermoso juego.
Beatty era ahora casi invisible: una voz en alguna parte detrás de una cortina de humo. [...]
- ¿Te gustan los bolos, Montag?
-Los bolos, sí.
- ¿Y el golf?
- El golf es un hermoso juego.
- ¿Baloncesto?
- Un hermoso juego.
- ¿El billar? ¿El fútbol?
- Hermosos juegos también.
- Deportes al alcance de todos, espíritu de grupo, diversión y no hay que pensar, ¿eh? Organizar y superorganizar super superdeportes. Más importancia. Las carreteras llenas de multitudes que van a alguna parte, alguna parte, alguna parte, ninguna parte. El refugio de la gasolina. Las ciudades se transforman en campamentos, la gente en hordas nómadas que van de lugar en lugar siguiendo las mareas lunares, durmiendo esta noche en el cuarto donde tú dormiste el mediodía anterior y yo dormí la noche anterior. [...]
>> Bien, examinemos ahora a nuestras minorías. Cuanto más grande la población, más minorías. No tratemos de entender a los aficionados a los perros, los aficionados a los gatos, los doctores, los abogados, comerciantes, jefes, mormones, baptistas, unitarios, descendientes de chinos, suecos, italianos, alemanes, tejanos, neoyorquinos, irlandeses, gente de Oregón o México. La gente de este libro, esta pieza teatral, esta novela de TV, no trata de representar a ningún pintor o cartógrafo o mecánico actual, ni de ninguna parte. ¡Cuanto más grande sea el mercado, Montag, menos discusiones! ¡No lo olvides!
>> Autores llenos de pensamientos malignos, ¡cerrad vuestras máquinas de escribir! Así lo hicieron. Las revistas se transformaron en una bonita mezcla de vainilla y tapioca. Los libros, así dijeron los críticos condenadamente snobs, eran agua chirle. Es natural que no se vendan libros, dijeron esos hombres. Pero el público sabía lo que quería. y girando alegre y velozmente hizo sobrevivir los libros de historietas. Y las revistas es todo, Montag. No comenzó en el gobierno. No hubo órdenes, ni declaraciones, ni censura en un principio, ¡no! La tecnología, la explotación en masa, y la presión de las minorías provocó todo eso, por suerte. Hoy, gracias a ellos, uno puede ser continuamente feliz, se pueden leer historietas, las viejas y buenas confesiones, los periódicos comerciales.
- Sí, pero, ¿Y los bomberos?
- Ah. - Beatty se inclinó hacia adelante, envuelto en la débil niebla de su pipa.- ¿Qué más sencillo y natural? Con escuelas que lanzan al mundo más corredores, saltarines, voladores, nadadores en vez de caminadores, críticos, conocedores y creadores imaginativos, la palabra "intelectual" se convirtió en la interjección que merecía ser. Uno siempre teme las cosas insólitas. Recuerdas seguramente a un compañero de escuela excepcionalmente brillante, que recitaba las lecciones y respondía a las preguntas mientras los demás lo miraban con odio, inmóviles como estatuas de plomo. ¿Y no era a este mismo compañero brillante al que golpeaban y torturaban al salir de la escuela? Claro que sí. Todos debemos parecernos. No nacemos libres e iguales, como dice la Constitución, nos hacemos iguales. Todo hombre es la imagen de todos los demás, y todos somos así igualmente felices. No hay montañas sobrecogedoras que puedan empequeñecernos. La conclusión es muy sencilla. Un libro, en manos de un vecino, es un arma cargada. Quémalo. Saca la bala del arma. Abre la mente del hombre. ¿Se sabe acaso quién puede ser el blanco de un hombre leído? ¿Yo? No puedo aceptarlo. Y así, cuando las casas de todo el mundo fueron incombustibles (tu presunción de la otra noche era correcta) no se necesitaron bomberos para cumplir la antigua función. Se les dio otro trabajo, el de custodios de la paz de nuestras mentes, el centro de nuestro comprensible y recto temor a ser inferiores. El bombero se transformó en censor, juez y ejecutor oficial. Eso eres tú, Montag, y eso soy yo. [...]
>> Debes comprender que nuestra civilización, tan vasta, no permite minorías. Pregunta tú mismo. ¿Qué queremos en este país por encmia de todo? Ser felices. ¿no es verdad? ¿No lo has oído centenares de veces? Quiero ser feliz, dicen todos. Bueno, ¿no lo son? ¿No los entretenemos, no les proporcionamos diversiones? Para eso vivimos, ¿no es así?, para el placer, para la excitación. Y debes admitir que nuestra cultura ofrece ambas cosas, y en abundancia.
- Sí. [...]
- ¿A la gente de color no le gusta El negrito Sambo? Quémalo. ¿Los blancos se sienten incómodos con La cabaña del tío Tom? Quémalo. ¿Alguién escribió una obra acerca del tabaco y el cáncer pulmonar? ¿Los fumadores están afligidos? Quema la obra. Serenidad, Montag. Paz, Montag. Afuera conflictos. Mejor aún, al incinerador. ¿Los fuenrales son tristes y paganos? Elimina los funerales. A los cinco minutos de morir, el hombre ya está de camino a la Gran Caldera: incineradores abastecidos por helicópteros y distribuidos todo a lo largo del país. Diez minutos después de la muerte, el hombre es una motita de polvo oscuro. No aflijamos a los hombres con recuerdos. Que olviden. Quememos, quemémoslo todo. El fuego es brillante y limpio. [...]
- Había una muchacha en la casa de al lado -dijo, lentamente-. Se ha ido. Creo que ha muerto. Ni siquiera recuerdo su cara. Pero era diferente. ¿Cómo... cómo pudo ocurrir?
Beatty sonrió.
- Aquí o allá, ocurre a veces. ¿Clarisse McClellan? Tenemos registrada a la familia. Los hemos vigilado. La herencia y el ambiente son cosas raras. No es posible eliminar en poco tiempo todos los obstáculos. El ambiente hogareño puede dertruir en gran parte la obra de la escuela. Por eso la edad de la admisión en el jardín de infantes ha ido disminuyendo año tras año y ahora sacamos a los niños casi de la cuna. Hubo varias falsas alarmas a propósito de los McClellan cuando vivían en Chicago. Nunca se encontró un libro. El tío tenía un prontuario confuso: antisocial. ¿La muchacha? Era una bomba de tiempo. La familia había estado alimentando el subconsciente de la niña. Estoy casi seguro; examiné los registros de la escuela. No quería saber cómo se hacen las cosas, sino por qué. Eso puede resultar embarazoso. Uno empieza con los porqués, y termina siendo realmente un desgraciado. La pobre chica está mejor muerta.
- Sí, muerta.
- Por suerte gente rara como ella aparece pocas veces. Los curamos casi siempre en estado larval. No es posible construir una casa sin clavos ni maderas. Si no quieres que se construya una casa, esconde los clavos y la madera. Si no quieres que un hombre sea políticamente desgraciado, no lo preocupes mostrándole dos aspectos de una misma cuestión. Muéstrale uno. Que olvide que existe la guerra. Es preferible que un gobierno sea ineficiente, autoritario y aficionado a los impuestos a que la gente se preocupe por esas cosas. Paz, Montag. Que la gente intervenga en concursos donde haya que recordar las letras de las canciones más populares, o los nombres de las capitales de los Estados, o cuánto maíz cosechó Iowa el año último. Llénalos de noticias incombustibles. Sentirán que la información los ahoga, pero se creerán inteligentes. Les parecerá que están pensando, tendrán una sensación de movimiento sin moverse. Y serán felices, pues los hechos de esa especie no cambian. No les des materias resbaladizas como filosofía o psicología que engendran hombres melancóilicos. El que pueda instalar en su casa una pared de TV, y hoy está al alcance de cualquiera, es más feliz que aquel que pretende medir el universo, o reducirlo a una ecuación. Las medidas y las ecuaciones, cuando se refieren al universo, dan al hombre una sensación de inferioridad y soledad. Lo sé, lo he probado. Al diablo con esas cosas. ¿Qué necesitamos entonces? Más reuniones y clubes, acróbatas y magos, automóviles de reacción, helicópteros, sexo y heroína. Si el drama es malo, si la comedia es insulsa, si la película no dice nada, golpéame con el theremín, ruidosamente. Me parecerá entonces que estoy respondiendo a la obra. En realidad, respondo con reacciones táctiles a las vibraciones. No interesa. Quiero entretenimientos sólidos. -Beatty se incorporó.- Debo irme. La conferencia ha terminado. Espero haber aclarado las cosas. No lo olvides Montag, esto es lo más importante. Somos los Muchachos Felices, el Conjunto del Buen Humor, tú y yo, y todos los otros. Somos un dique contra esa pequeña marea que quiere entristecer el mundo con un conflicto de pensamientos y teorías. Sostenemos el dique con nuestras manos. No lo sueltes. No dejes que un torrente de melancilía y filosofía lóbrega invada el universo. Dependemos de ti. No sé si entiendes qué importante eres , que importantes somos nosotros, para que no se pierda la felicidad del mundo.
Beatty estrechó la mano débil de Montag. Montag no se movió. Parecía como si la casa estuviera derrumbándose a su alrededor, y el no pudiera moverse. Mildred había desaparecido de la puerta.
- Una última palabra -dijo Beatty-. Una vez por lo menos en su vida, el bombero se siente picado de curiosidad. ¿Qué dirán los libros? se pregunta. Ah, poder rascarse esa picadura, ¿eh? Bueno, Montag, créeme. He leído unos pocos libros en mi juventud, sé de qué se trata. ¡Los libros no dicen nada! Nada que puedas aprender o creer. Hablan de gentes que no existen. Delirios imaginativos, cuando son obras de ficción. Y si no son de ficción, peor aún. Un profesor que llama idiota a otro, un filósofo que clava los dientes en el gaznate de otro. Todos corren de aquí para allí, apagando las estrellas, extinguiendo el sol. Uno se siente perdido.
- Bueno, ¿y qué ocurre si un bombero se lleva accidentalmente, no a propósito, un libro a su casa? -dijo Montag estremeciéndose.
La puerta entreabierta lo miraba con un enorme ojo vacío.
- Un error disculpable. Curiosidad, nada más -dijo Beatty-. No nos preocupamos demasiado, ni nos enojamos. Dejamos que el bombero guarde el libro veinticuatro horas. Si en ese plazo no lo quema, vamos y se lo quemamos nosotros.
- Claro -dijo Montag con la boca seca.
- Bueno, Montag. ¿trabajarás hoy en otro turno? ¿Contamos contigo esta noche?
- No sé -dijo Montag.
- ¿Qué?
Beatty parecía sorprendido.
- Iré más tarde. Quizá.
- Te extrañaremos de veras si faltas -dijo Beatty guardándose la pipa en el bolsillo.
No iré nunca, pensó Montag.
-Que te pongas bien y sigas bien -dijo beatty.
Se volvió y salió por la puerta abierta.
Montag miró por la ventana mientras Beatty se alejaba en su coche, amarillo como el fuego, con ruedas cenicientas.
Del otro lado de la calle se alzaban los frentes chatos de las casas. ¿Qué había dicho Clarisse una tarde? "No hay porches. Mi tío dice que antes había porches. Y la gente se sentaba allí en las noches de verano, y hablaba cuando tenía ganas de hablar, y se balanceaba en las mecedoras, y no hablaba cuando no tenía ganas de hablar. A veces se quedaban allí, simplemente, y pensaban cosas. Mi tío dice que los arquitectos suprimieron los porches con la excusa de que no quedaban bien. Pero la verdadera razón, la razón oculta, era otra. No querían que la gente se pasase las horas sin hacer nada, ésa no era la verdadera vida social. La gente hablaba demasiado. Y tenía tiempo para pensar. Así que suprimieron los porches. Y los jardines también. Ya no más jardines para estar en ellos. Y mire los muebles. No más mecedoras. Son demasiado cómodas. La gente debe estar de pie, y corriendo de un lado a otro. Mi tío dice... y... mi tío... y... mi tío..." La voz de Clarisse se apagó poco a poco.


Fahrenheit 451, Ray Bradbury

Y al ritmo que llevamos, poco nos falta para alcanzar esa sociedad imaginaria que el brillante escritor retrató en los años 50... ¿de verdad queremos terminar así? ¿Cerebros anulados que siguen a un líder que les ordena terminar con su cultura y su independencia, que condena su libertad a cambio de una falsa felicidad sustentada en la ignorancia? ¿Para eso tanto progreso? Tal vez ha llegado el momento de pararse a reflexionar para qué queremos tanto tanto tanto si ni siquiera sabemos qué es. Quizá sea ahora cuando hay que pensar en qué nos convierten tantos avances: las calculadoras que hacen las cuentas, robots de cocina que hacen la comida, televisiones que piensan por nosotros, ¿hasta dónde va a llegar esto? Parémos un momento. ¿Hasta dónde les vamos a dejar llegar? Piensen, piensen, piensen. No queremos convertirnos en hormigas obreras, ¿verdad? ¿O tal vez sí? Piensen, piensen, ...

(Lamento la extensión de esta entrada...)

martes, 3 de marzo de 2009

¿A que sí?

¿Alguna vez te has levantado con esa sensación tan rara, ese sentimiento de que todo está bien y nada puede salir al revés a partir de ahora? ¿Nunca has sentido que con el nuevo día todo lo pasado quedó atrás y ya no va a afectarte más?

¿No es esa la mejor sensación del mundo?

lunes, 2 de marzo de 2009

Despertar

Creía saber quien era.
Creía tener todo controlado.
Creía saber lo que hacía.
Creía que era ella quien decidía.
Creía haber liberado los prejuicios.
Creía poder saltarse el vicio.
Creía ser sólo una niña de ojos soñadores.
Creía... creía lo que quería.

Pero aquella nube no era de algodón.
El viento soplaba arrastrando toda ilusión.
Viejos platos rotos, añicos en el sillón.
Paraguas mojados con lluvias de desolación.

Soñaba con hadas y duendes.
Soñaba que era una princesa encantada.
Soñaba con principes que sin dudar la besaban.
Soñaba que el mundo era suyo.
Soñaba que la respetaban.
Soñaba con un pueblo enano de saltarines gusanos.
Soñaba un sinfín de historias impredecibles.
Soñaba... con sueños imposibles.

Pero aquel paraíso de atractiva diverisón
no era sino quimera de un mundo de corrupción.
Las brujas aquellas eran gente del montón.
Tira que tira y la cuerda rompió de un tirón.

Decidió que era momento de actuar.
Decidió que el sol no podía dejar de brillar.
Decidió que los sueños se pueden hacer realidad.
Decidió que solo hay que saber hacia dónde mirar.
Decidió que la vida era un cuento sin igual.
Decidió que era un juego que vale la pena jugar.
Decidió que el mundo no la iba a esperar.
Decidió... que era mejor dejarse llevar.

sábado, 28 de febrero de 2009

Kirtash...


Cerró los ojos. La música seguía sonando bajita, ajena a todo lo que había despertado en ella. Casi temblaba. "¿Por qué?" Se preguntaba una y otra vez. ¿Qué había pasado entre ellos? ¿Qué había cambiado? Lo echaba de menos. Kirtash nunca había estado tan distante. Sus mundos nunca habían sido tan distintos. Siempre habían sido capaces de mantener un equilibrio. Un.. algo. Ahora... ahora solo había vacío y distancia entre ellos. Sabía que la mayor parte de la culpa había sido suya. Había intentado mantenerse sola un tiempo y sin querer lo había casi sacado de su vida. Ahora tocaba pagar por ello. Pero dolía demasiado... Kirtash... Kirtash... ¿Dónde quedaban las promesas hechas hacía tanto tiempo? ¿Dónde los secretos compartidos? Echaba en falta las horas de confidencias, de tonterías. Las listas absurdas y los deseos camuflados entre notas de papel. Abrió los ojos y dejó que su mirada se perdiera en la negrura del horizonte norturno a través del cristal de su habitación circular.  Tanto tiempo y ahora aquel silencio insoportable. El Alma ya no le llevaba el rumor de su nombre, no era, siquiera, capaz de averiguar dónde se encontraba él. Silencio, y aquel extraño sentimiento de impotencia y culpabilidad. "¿Por qué?". Y ninguna respuesta. Y empezaba a replantearse todo lo que habían sido. Porque, si había desaparecido quizá sólo se lo había inventado ella... tal vez había sido una gran mentira que ella sóla se había inventado y creído... tal vez... tal vez... Le quería. De una manera demasiado especial para ser mentira. Al menos lo que ella sentía era cierto. Tan cierto como el dolor que le causaba su ausencia. Siempre había tenido claro que había muchas muchas formas de querer. A él lo quería sin medida, de una manera demasiado especial y distinta, demasiado suya. No significaban nada las estupideces que otros se habían inventado por el medio. Para ella no valían nada los chismes y cotilleos que la gente había divulgado para joderles la vida o para alejarlos. No estaba enamorada de él. No a la manera tradicional. No quería ser su pareja. Ni su novia. Ni su futura mujer. No se trataba de eso. Era un sentimiento distinto, profundo, precioso, perfecto... pero diferente. Y que estaban perdiendo... si no lo habían perdido ya. Las lágrimas recorrían sus mejillas. Kirtash... Kirtash... Kirtash... Pero sabía que ya nadie respondería...

Mariposas

El techo no tenía un atractivo especial aquel día. Ella, sin embargo, mantenía la mirada perdida en su perfecta blancura. Las manos detrás de la nuca, el cuerpo relajado en su mullida cama, su mente muy lejos de allí... muy lejos... muy lejos... Sonreía. Después de tanto tanto tiempo volvía a sonreir. Mil cosquillitas recorrían su estómago y se extendían hasta la punta de sus dedos. Sus ojos tenían un brillo especial, diferente. El recuerdo la mantenía en aquel estado de extraño éxtasis. El recuerdo y la esperanza. Las fotos se encontraban en el ordenador, pero a ella no le hacían falta. Cada centímetro de su cara estaba grabado en su memoria, cada detalle de su mirada, cada gesto, cada palabra. Se giró y se encogió un poco. Abrazó la almohada. Tenía ganas de gritar, de saltar, de... pero se quedó allí, encima del mullido edredón azul, demasiado encantada para moverse, demasiado enamorada para creerselo del todo.

martes, 17 de febrero de 2009

Teorías

" En el instituto, en cuarto curso, nos explicaron la teoría de un sociólogo, un tal Maxlow, que decía que todos buscamos las mismas siete cosas en la vida. Él lo llamó la jerarquía de las necesidades humanas. Lo primero que buscamos es la supervivencia, la salud que nos permita seguir viviendo. Lo segundo es la seguridad, sentirnos protegidos, a salvo en nuestra casa. Después está el amor. Según Maxlow nadie puede vivir sin tener amor o sin buscar el amor. La cuarta es el respeto, que los demás valoren lo que hacemos, nuestras decisiones, aunque nos equivoquemos. Le sigue la necesidad de entender, de conseguir explicar por que la gente toma decisiones que nos duelen. La penúltima necesidad humana es la estética o espiritual: sentirnos parte de algo especial y único, el plan perfecto de nuestras vidas. Y la última la autorrealizacion: intentar encontrar nuestra auténtica naturaleza, lo que somos.

Hace cuatro semanas, dos días y diecisiete horas que Lucas se marchó a Carolina para convertirse en agente del CNI. Maxlow diría que está llevando a cabo la séptima de las necesidade humas. Pero Maxlow no tiene ni idea de lo que es despertarse abrazada a Lucas. Así que se puede meter su teoría por donde le quepa. Porque lo único que buscamos todos en la vida, lo único, es ver a la persona que queremos cuando abrimos los ojos por la mañana. "

LHDP



Me gustó el texto y decidí subirlo al blog. Aunque no creo que sea la única necesidad humana, desde luego sí una de las más importantes. Estoy estudiando en literatura el Petrarquismo, y el renacimiento en general, y tal vez sea cierto que Petrarca nos enseñó a "sufrir por amor", pero sobre eso ya no hay vuelta atrás. Tal vez llegue el día en el que amor no implique dolor. Bienvenido será.


(( una semana, un día y una hora... ))

lunes, 16 de febrero de 2009

O Galego

O galego é unha das dúas linguas oficiais de Galicia, xunto ó Castelán. Sen embargo, a diglosia existente na nosa comunidade autónoma é tremendamente acuciante. A idea inculcada durante os denominados "Séculos Escuros" de que o galego era unha lingua desprestixiada, un pobre dialecto dunha hermosa lingua coma o castelán segue presente na nosa sociedade. Moita xente (e teño que incluirme, en certa medida) segue crendo que falar galego é sinónimo de ter menos cultura, menos estudos, menos diñeiro, menos todo. E outra moita xente, xa "liberada" desos prexuicios, por costume e tradición segue menospreciando o galego, inda que sexa "inconscientemente".

Eu son das que pensan que o galego forma parte do noso patrimonio cultural, da nosa historia, da vida dun pobo que sufriu a invasión doutros moitos, que ten unha mestura de culturas impresionante e unha tremenda riqueza artística. Coidar esta parte da nosa cultura é máis importante que gardar baixo chave grandes volumes e tomos de antigos libros.

Sen embargo, hai que saber cómo facelo. Hai que pensar un pouco antes de se por a dictar leis máis ou menos absurdas que finalmente non leven a ningures. Hai que defender e fomenta-lo galego, pero hai que sabe-lo facer. Impo-lo pola forza non parece unha solución coherente, xa que é o mesmo que fixeron co castelán e do que tanto nos queixamos. Non me entendades mal, eu estou a favor de que se impoña o galego na administración pública e nos organismos oficiais, pero paréceme excesivo facer unha montaña dun grao de area cada dous por tres.

Por outra banda, andar cambiando a normativa lingüística cada dous anos, lexos de achega-la poboación a sua suposta lingua materna, afástaa cada vez máis. A xente non quere complicarse a vida, quere comunicarse. E xa me explicarán a min a diferencia crucial que existe entre dicir Galicia e dicir Galiza. ¿Que o Galego actual está máis preto do castelán que do portugués? É unha lingua que evolucionou en constante contacto coa lingua de Cervantes e que, por outro lado, separouse vai séculos do portugués, ¿como non se vai semellar máis ó castelán? As linguas evolucionan constantemente, tentar mantelas intactas é imposible porque, como dixen antes, a xente o que quere é comunicarse e non andar a se marea-la cabeza.

Na misma liña, o plan de estudos que hay hoxe en día é realmente horroroso. Temos unha asignatura que nos ocupa tres horas semanais nas que non aprendemos prácticamente nada. A maior parte do tempo adicámola a estudar unha literatura intragable, chea de nomes e nomes, de títulos de obras que non sabemos de que tratan e de señores dos que non oiramos nin oiremos falar na nosa vida. Por por un exemplo claro, o curso pasado, no exame final, preguntáronnos un cadro de autores e obras (uns 150 aprox) e iso valía 2,5 puntos da nota. ¿Realmente vale de moito saber esa retaíla absurda e sen sentido? Eu ós dez minutos de remata-lo exame non recordaba nin a terceira parte... E na parte de "práctica" cambian a pronunciación das palabras, a acentuación ou os femininos e plurais cada dous o tres anos, ¿é ou non é para volverse loco? Sei que as comparacións nunca son boas compañeiras, mais é inevitable tratar de atopar similitudes entre esta asignatura e a de Lingua Castelá, onde a literatura ten unha forma de ser, estudamos dous ou tres autores importantes de cada época, coas súas características e as súas obras, e non unha lista infumable que serve soamente para esquecernos dela ós dous segundos. E no apartado de "lingua" temos sempre os mesmos exercicios, varía a dificultade, pero non o fundamento.

Eu non estou en contra de que se ensine en galego, nin moitísimo menos de que haxa unha clase de Lingua Galega. Eu estoy en contra de que se impoña sen sentido, de que se pretenda ser mellor e máis bo sempre e polo camiño se perdan os fins e queden soamente os medios. O galego é unha lingua preciosa que forma parte da nosa cultura e, na miña opinión, salvada-las dificultades dos "Séculos Escuros", os que acaban agora co futuro da nosa lingua son eles e as súas imposicións absurdas.


(desculpen as posibles faltas tanto de ortografía coma de expresión que poidan atopar, débense en parte, ós cambios constantes na normativa linguística, e en parte ó meu cansancio)



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El Gallego


El gallego es una de las dos lenguas oficiales de Galicia, junto con el castellano. Sin embargo la diglosia existente en nuestra comunidad autónoma es tremendamente acuciante. La idea inculcada durante los denominados "Séculos Escuros" de que el gallego era una lengua desprestigiada, un cutre dialecto de una hermosa lengua como es el castellano sigue presente en nuestra sociedad. Mucha gente (me incluyo, al menos en cierta forma) sigue creyendo que hablar gallego es sinónimo de tener menos cultura, menos estudios, menos dinero, menos de todo. Y otra mucha gente, que ya se ha "librado" de estos prejuicios, por costumbre y tradición sigue menospreciando el gallego, aunque sea "inconscientemente".

Yo soy de las que piensan que el gallego forma parte de nuestro patrimonio cultural, de nuestra historia, de la vida de un pueblo que a sufrido la invasión de otros muchos, que tiene una mezcla de culturas impresionante y una tremenda riqueza artística. Cuidar esta parte de nuestra cultura es más importante que guardar bajo llave grandes volúmenes y tomos de libros antiguos.

Sin embargo, hay que saber cómo hacerlo. Hay que pensar un poco antes de ponerse a dictar leyes más o menos absurdas que al fin y al cabo no llevan a ninguna parte. Hay que defender y fomentar el gallego, pero hay que saber hacerlo. Imponerlo por la fuerza no parece una solución muy coherente, ya que es lo mismo que hicieron con el castellano y de lo que tanto nos quejamos. No me entendais mal, yo estoy a favor de que se imponga el gallego en la administración pública y en los organismos oficiales, pero me parece excesivo hacer una montaña de un granito de arena cada dos por tres.

Por otra parte, andar cambiando la normativa lingüística cada dos años lejos de acercar a la población a su supuesta lengua materna la aleja cada vez más. La gente no quiere complicarse la vida, quiere comunicarse. Y ya me explicarán a mi la diferencia crucial que existe entre decir Galicia y decir Galiza. ¿Que el Gallego actual está más cerca del castellano que del portugués? Es una lengua que ha evolucionado en constante contacto con la lengua de Cervantes y que por otro lado se separó hace siglos del portugués, ¿Cómo no va a semejarse más al castellano? Las lenguas evolucionan constantemente, intentar mantenerlas intactas es imposible porque, como dije antes, la gente lo que quiere es comunicarse y no marearse la cabeza.

En la misma línea, el plan de estudios que hay actualmente es realmente horroroso. Tenemos una asignatura que nos ocupa tres horas semanales en las que no aprendemos prácticamente nada. La mayor parte del tiempo la dedicamos a estudiar una literatura intragable, llena de nombres y nombres, de títulos de obras que no sabemos de qué tratan y de señores de los que no hemos oído ni oiremos hablar en nuestra vida. Por poner un ejemplo claro, el curso pasado, en el exámen final nos preguntaron un cuadro de autores y obras (unos 150 aprox) y eso valía 2,5 puntos de la nota. ¿Realmente vale de mucho saberse esa retaíla absurda y sin sentido? Yo a los diez minutos de hacer el exámen no recordaba ni una tercera parte... Y en la parte de "práctica" nos cambian la pronunciación de las palabras, la acentuación o los femeninos y plurales cada dos o tres años, ¿es o no es para volverse locos? Se que las comparaciones nunca son buenas compañeras, pero es inevitable tratar de buscar similitudes entre esta asignatura y la de Lengua Castellana, donde la literatura tiene una forma de ser, estudiamos dos o tres autores importantes de cada época, con sus características y sus obras, y no una lista infumable que sirve sólo para olvidarnos de ella a los dos segundos. Y en el apartado de "lengua" tenemos siempre los mismos ejercicios, variando la dificultad, pero no el fundamento.

Yo no estoy en contra de que se enseñe en gallego, y muchísimo menos de que haya una clase de Lengua Gallega, yo estoy en contra de que se imponga sin sentido, de que se pretenda ser mejor y más bueno siempre y por el camino se pierdan los fines y se queden solo en los medios. El gallego es una lengua bonita que forma parte de nuestra cultura y, en mi opinión, salvadas las dificultades de los "Séculos Escuros", los que se cargan ahora el futuro de nuestra lengua son ellos y sus imposiciones absurdas.

domingo, 15 de febrero de 2009

Miedo

Hay veces que no eres capaz de sentir otra cosa. Miedo. Pánico. Desesperación. Tus sentidos se bloquean. Tu mente no da para más. Llega un punto en el que apenas eres capaz de moverte. ¿Pensar? ¿Qué es eso? Levantas un muro en tu interior para no permitir que el hilo del razonamiento que estabas siguiendo vaya más allá. Stop. Prohibido el paso. Solo personal autorizado. Pero ese personal no existe. Y te pones a intentar encontrar una puerta secreta que te lleve a ese lugar sellado. Quieres y no quieres alcanzarlo. Todo a un tiempo. Suena el teléfono. Tu voz pastosa y la pesadez de tus manos desaparecen al instante. "¿Diga?" preguntas sin dudar. Nadie ha de saber que algo pasa. Ni siquiera ellos deben enterarse. La conversación, vanal y supérflua, termina en pocos minutos. Cuelgas el móvil. Silencio. Y es entonces cuando todo vuelve. Con más fuerza. Con más intensidad. No puedes más. Se lo dices. Sólo a esa persona. El resto no debe enterarse. Ni pensarlo. Y al hablarlo, al ponerle nombre al terror que te atormenta, el muro que había dentro de tí se resquebraja. Poco a poco. Piedrecita a piedrecita. Se deshace completamente. Las lágrimas afloran. Dibujan surcos empapados en tu cara de niña asustada. Ya está. Se ha desatado y te va a costar mucho pararlo. Sólo esperas que no lleguen ellos antes de lograrlo. Con los brazos rodeas tus propios hombros. Aprietas fuerte. Te doblas sobre tí misma. No quieres romper a llorar escandalosamente. Eso sería peor. Las lágrimas siguen saliendo. Imparables. Sollozas de vez en cuando, con la barriga cada vez más apretada. En la pantalla del ordenador no paran de aparecer sus respuestas. Pero no te alivian. No esta vez. Al cabo de un rato tus intentos desesperados surten efecto. El muro es reconstruído rápidamente. Tan solo queda el color de tus ojos y tu abdomen contraído como rastro de tu desesperación. Tratas de respirar regularmente. Todo ha terminado. Al menos todo aquello que alguien podría percibir. Silencio. Ahora toca esperar a que se desate otra vez. Pero ¿cuándo? Ese es otro miedo distinto. Y no tan poderoso. Pero miedo al fin y al cabo.

sábado, 14 de febrero de 2009

Exámenes

Tres. Dos. Uno.

¡¡ YA !!

Período de exámenes.

Agobios. Resúmenes. Explicaciones de última hora. Caras largas. Ojeras. Café. Libros. Apuntes. Internet. Noches en vela. Bolis. Folios. Tipex. Tachones. Estrés. Llamadas inquisidoras. Preguntas. Horas y horas. Materia y materia.

Y es que estamos sometidos a un ritmo bastante insostenible. Diez exámenes en cinco días es una barbaridad. Tenemos siete horas de clase diarias. Mañana y tarde. Más las horas que hay que dedicarle a dormir y a comer, a ir al baño, a labarnos los dientes, a ir hasta el colegio, a asistir a las actividades y/o clases particulares... ¿de donde pretenden que saquemos tiempo para no agobiarnos durante esos cinco insufribles días? El discursito de llevar la materia al día lo hemos escuchado todos, pero ¿quién es capaz de hacerlo? Ya solo con la cantidad de ejercicios y redacciones que nos mandan es dificil que tengamos tiempo para hacer cualquier otra cosa. Y se olvidan de lo más importante: el tiempo de ocio es fundamental para nuestro desarrollo. Lo dicen muchos estudios, sí, pero nadie parece tenerlo en cuenta. La explicación (o excusa) que está en boca de todos es "cuando llegueis a la universidad esto va a pareceros jauja". Perfecto, pero no estamos en la universidad. Todavía estamos en el instituto / colegio. Y eso parece que muchos no lo entienden.

Alguien a quien quiero mucho me dijo una vez que todos deberíamos tener derecho a disfrutar de un "año sabático" durante la "adolescencia". Que entre los años de ESO y Bachillerato deberíamos poder elegir uno de ellos para librarnos de clases y exámenes. De agobios. De todo. Ese año en el que te sientes vacío. En el que solo quieres desaparecer. En el momento no lo entendí. Me pareció bastante absurdo pues, dentro de lo que cabe, yo nunca había tenido problemas de concentración, siempre he sido capaz de sacar buenas notas sin problema y además estudiar conseguía hacerme desconectar del resto de cosas. Pero a veces solo hace falta un poco de tiempo para comprender lo que gente como ella ya entendió hace mucho...

Exámenes, exámenes, exámenes...

¿Cuál era el libro aquel en el que toda la sociedad estaba marcada por los exámenes que hacían y que toda la familia dependía de los resultados de los otros? ¿Aquel en el que hacían exámenes y exámenes durante toda su vida, desde los tres años hasta que morían, y que elaboraban listas de privilegios de acuerdo con las notas? No recuerdo el título, hace demasiado tiempo que lo leí, pero prometo buscarlo en cuanto tenga un ratito (cuando acaben los exámenes) y hacer un comentario más amplio acerca de él.

Ánimo a los que, como yo, están en época de agobios ;D

viernes, 13 de febrero de 2009

Breve introducción

Tras darle muchas vueltas a la idea de empezar a escribir un blog, intentando valorar todo lo que ello conlleva, finalmente he decidido embarcarme en esta "pequeña-gran aventura".

¿Por qué?

No es una pregunta que tenga sencilla respuesta. Supongo que hay muchas y variadas razones, empezando por mi pasión por escribir. Desde cría me ha encantado sentarme delante de un papel en blanco (cuadriculado) y deslizar el boligrafo dibujando historias por medio de la palabra. Puede que eso esté relacionado con mi afición a la lectura o puede que no. Puede que haya recibido una importante influencia por parte paterna y que vivir rodeada de libros y autores de muy diversa clase haya sido un factor determinante. Nunca lo sabré a ciencia cierta, pero me gusta pensar que es así.

Como decía, desde pequeña me he dedicado a llenar folios y cuartillas con cuentos, relatos y poemas de muy diversa índole. Por no mencionar los múltiples escritos "inclasificables" que he redactado (textos más personales que no se corresponden con los géneros literarios convencionales). Sin embargo últimamente mi "producción literaria" (por denominarla de alguna manera) se ha visto reducida a unas escasas entradas de fotolog. ¿El motivo? Otra pregunta dificil, incluso más que la anterior. Diría que se debe a mi extraño estado de ánimo, a mi cada vez más acusante apatía y a otra serie de cosas que ni yo misma logro entender.

Así que supongo que en el fondo esto es una especie de intento desesperado de recuperar mi aficción (y mi sueño) al tiempo que poco a poco voy conociéndome más a mi misma, ordenando mis pensamientos y permitiendo que otros se acerquen a mi y a mi forma de ver el mundo.

¿"Bajo el disfraz"?

En mi opinión, todos, incluso las personas más sinceras del mundo, ocultamos cosas. Intentamos mantenernos a salvo de miradas indiscretas y malos pensamientos, de gente que pueda hacernos daño (físico o moral) y creamos una especie de coraza que utiliza el silencio como mayor arma defensiva. Está muy extendida la idea de que la gente tímida es la que más se encierra en sí misma, la que mantiene al resto del mundo más al margen. Pero en muchos casos esto no es así. Ser extrovertido no implica necesariamente mostrarle al mundo como eres.

Yo no soy una excepción. Pero en cada texto, en cada historia o en cada idea hay una parte de mi. Un trocito que me atrevo a mostrar al mundo, o al menos a poner por escrito. Este blog no pretende ser otra cosa que otro pedacito de mi. De ahí el nombre "Bajo el disfraz". Tras la apariencia que tengo, las impresiones que causo, las ideas que tienen unos y otros de mí e incluso las que yo misma tengo, detrás de todo ese "disfraz" o "máscara" me encuentro yo. Y al escribir no me escondo detrás de todo eso, o al menos lo hago en menor medida.

No se si esto es una buena o una mala introducción "bloggeriana", ni si esto llegará a prosperar, pero al menos tengo que intentarlo.

Gracias a los que hayan llegado al final :)
Hay días que no sabes si te has levantado con el pie izquierdo o con el derecho. No sabes si quiera si has puesto los dos a la vez en el suelo o no.

La apatía se hace cargo de tu vida por momentos. El sol brilla menos hoy, pero la oscuridad no es tampoco completamente negra. No sabes qué quieres. No sabes qué sientes. Y sea lo que sea no te gusta.

Pero callas. Y el que calla otorga. ¿Qué vas a decir? No sabes ni qué decirte a ti misma. No sabes qué responder a las mil preguntas que tú misma te planteas. Y el anhelo de desaparecer crece por momentos.

La soledad toma las riendas y el control. No lo entiendes. No lo entienden. Y una vez más, el silencio.

Notas como todo va degenerando, cambiando a un ritmo acelerado y brutal. No te gusta. Pero no puedes hacer nada, no quieres hacer nada. Y aunque quisieras, te faltan fuerzas.

Cada mínimo detalle, cada pequeña cosa, te afecta sobremanera. Tú ya no eres tú. Y entonces aparece el miedo. Por todo y por nada. Poco a poco toma las riendas. Y sientes que todo está perdido. Que nada vale la pena.




Un día así es solo un día. Pero ¿y cuando se juntan muchos, durante mucho tiempo?