miércoles, 30 de septiembre de 2009

Blah Blah Blah


Dicen.
Dicen que dicen.
Dicen que dicen que dicen.
Y yo no digo nada.

martes, 8 de septiembre de 2009

Adorables

Son blanditos, son bonitos, son suaves, son dulces, son abrazables, son tiernos, son... peluches.


Hay quien dice que son para niños pequeños, pero yo tengo mi habitación plagada de ellos, y me encanta ^^


(en la foto solo una pequeña parte de mis adorables bichos XD)

lunes, 3 de agosto de 2009

Lágrimas


Mi mamá siempre decía que cuando era pequeña le encantaba llorar, porque le dejaba los ojos claros como el agua, preciosos. Yo después de esos ratos en los que mis lágrimas se precipitan al vacío, reniego de mirarme al espejo. Donde antes mis ojos eran blancos, hay ahora unas lineas rojas horribles. Donde antes había unas ligeras ojeras, apenas perceptibles, ahora encuentro unos párpados hinchados que, junto con unas mejillas más sonrosadas de lo habitual y unos surcos de agua que las atraviesan, me dan un aspecto un tanto deforme.

Tal vez el Jorobado de Notredame no fuera más que un niño llorica que la leyenda transformó en un ser amorfo, odiado y temido por quienes habitaban el Paris de aquellos tiempos. La imaginación da para mucho y la exageración no es un arte que dominen solo los andaluces (un tópico más, como otros muchos).

No sé, quizá no tenga verdaderos motivos para llorar. Igual ese es el problema, que me siento culpable conmigo misma por desperdiciar el tiempo en esas niñerias. Pero, siendo completamente sincera, no lo puedo evitar. Desearía ser más fría, más distante hasta con mis propios sentimientos. Pero no puedo, no soy capaz. Si me enfado, me enfado, si estoy contenta estoy contenta, pero si me entristezco o me conmuevo... lloro. Y entonces se me deforma la cara... y lloro todavía más.

sábado, 6 de junio de 2009

Príncipes


Hola... ¿cómo estás? Oye... mírame, por favor... ¿No? Bueno... pues no me mires... Raúl, yo... Éramos dos niños jugando a ser príncipe y princesa, ¿lo entiendes verdad? Aquellos años fueron... fueron magia, fueron descubrir el mundo de tu mano, fue ver el cielo en tus ojos y la brisa en tu abrazo, fue el sabor del mar en nuestros labios y la esperanza en un mañana cargado de promesas, de... de nosotros. Pero fueron también años de mentiras, de caminos de rosas, de tallos con las espinas cortadas para no hacernos ni un rasguño. Fueron años de seguridades, de verdades absolutas, de padres todopoderosos. Años pasados por agua, secados en pañuelos de seda y dormidos en un cajón de fotos. ¿Y ahora? Ahora todo eso no existe. Ahora solo quedamos nosotros. Solos, desprotegidos, sin velos en los ojos, sin voces de conciencia paterna, sin mentiras piadosas que nos hagan caer en colchones mullidos de plumas. ¿Que queda de todo aquel tiempo? ¿Recuerdas acaso la sensación al correr despreocupado por un parque para abrazar a tu primo mayor al tiempo que te comías una de aquellas enormes piruletas de colores chillones? ¿Y la sensación de euforia al encontrar un caracol en la puerta de la entrada? ¿O la pillería cuando le decías a tus padres que el bombón no te lo habías comido tu? Y... ¿y recuerdas las ganas que tenías de crecer, de alejarte de todo aquello, de vivir tu vida? ¿O eso también lo has olvidado? Pues todo llega, Raúl, y nosotros, principe y princesa de un cuento imaginario lleno de medias verdades, ya no somos más que dos adultos perdidos en este mar de incertudimbre. Tú y yo, que antes fuimos nosotros, no somos más que dos desconocidos que se miran y se ven reflejados en los ojos de un extraño. No me odies, no me odies por verbalizar lo que ambos pensamos, lo que ambos sabemos. Porque sé que tú, tan bien como yo, te has dado cuenta hace mucho tiempo. El silencio no nos acarreará más que dolor. No me odies Raúl, no me odies... Esta maleta no es otra cosa que la materialización de lo que ambos presentíamos al principio, sentíamos después y comprobabamos en los últimos meses... Te querré siempre, mi principe encantado, y no quiero manchar ese sentimiento tan puro con rencor, rabia y dolor. Quiero mantenerlo intacto en mi memoria, poder palparlo como siempre he hecho, poder impregnarme en él, poder olerlo, respirarlo, fundirme con él. Y para eso necesito alejarme de tí, ¡vaya ironía! Tal vez algún día todo vuelva a ser como al principio, dicen que los viejos son como los niños, tal vez entonces, con setenta años, vuelva a llamar a tu puerta y te pida otro de aquellos primeros besos que me robaste en el portal de casa. Y puede que entonces nuestros sueños, inocentes ilusos, se hagan por fin realidad y tu y yo volvamos a ser nosotros. Pero ahora, ahora Raúl no queda nada de aquello que un día me susurraste al oído, ni de aquello que me prometías entre risas y juegos. Nada. Eso es lo que encuentro cuando miro nuestro futuro, eso es lo que mis ojos, y los tuyos, que miran en la misma dirección, se encuentran ahí delante. Y la nada asusta, es un vacío demasiado grande, que tiñe de negro todo sentimiento hermoso, hasta el más puro y sincero primer amor. Hasta luego príncipe, no me odies, no me odies...

viernes, 24 de abril de 2009

Any way I can


Trying hard to speak and
Fighting with my weak hand
Driven to distraction
So part of the plan
When something is broken
And you try to fix it
Trying to repair it
Any way you can
I'm diving off the deep end
You become my best friend
I wanna love you
But I don't know if I can
I know something is broken
And I'm trying to fix it
Trying to repair it
Any way I can


miércoles, 15 de abril de 2009

El corazón sigue latiendo, bajito...


La impotencia es uno de los peores sentimientos. Saber que algo va mal y no puedes hacer nada para solucionarlo. Te quedas quieta cuando lo que necesitas es moverte. Callas cuando quieres gritar. Lloras, pero sin molestar la tranquilidad ajena.
 
¿Qué hacer cuando sientes que ya todo está perdido? Cuando quieres a alguien hasta el punto de dolerte, cuando sabes que lo has perdido, ¿qué puedes hacer entonces? Quien bien te quiere te hará llorar, pero ¿y cuando echas en falta que lo haga? ¿Cuando todo lo que tienes es un rastro bastante indiferente del cariño que antes había?
 
Duele. Demasiado. Más que el rechazo directo duele el saber que por tu culpa una de las cosas más bonitas que tenías ha ido muriendo, y lo seguirá haciendo, inexorablemente, porque ya no hay vuelta atrás.
 
Los "para siempre" se convierten de la noche a la mañana en "hasta luego" y el teléfono deja de sonar en la mesilla. Suena en otro lado, lo sabes, y sentirte desplazada y reemplazada duele también. No son celos, es envidia. No son celos, es rabia. Te han robado una de las cosas que más querías. Lo extrañas. Lo añoras. Lo sueñas. Pero se ha ido. La magia se ha apagado.
¿Y ahora qué?
 
Solo el silencio responde. El silencio y la indiferencia. La impotencia. La angustia. La pena y el llanto. Y esta vez nadie estará ahí para ayudarte a solucionarlo. Has perdido, acéptalo, no sigas jugando, el daño puede ser infinitamente mayor. Pero sigues pensando que vale la pena. Todo el dolor que te cause es merecido así que calla, resígnate y sigue luchando en silencio por aquello que amas, aunque lo único que recibas a cambio sean golpes y más golpes. Aunque lejos de respuestas encuentres muros que te impidan el paso. Si te paras te marchitarás. Si te detienes caerá sobre ti una verdad que todavía no estás dispuesta a aceptar, así que sigue, corre, lucha.
 
Y si por el camino tropiezas y al levantar la mirada todo ha terminado de verdad, si estás sola y el silencio más absoluto, el del alma, te rodea, entonces puedes empezar a chillar. Porque cuando empezó a desaparecer, una parte demasiado importante de ti fue muriendo con ello. Una parte que difícilmente se recuperará sin la ayuda de alguien que parece haber olvidado que un día algo os unía de manera tan fuerte, tan clara, tan firme, que nada ni nadie podría separaros jamás. Alguien que se ha olvidado del significado de muchas palabras y de muchos de silencios. De muchas miradas. De muchos sentimientos. Y por eso sabes, sin duda alguna, que poco a poco esa parte de ti seguirá muriendo y llegará un día en que seas un poco menos tú, porque sin eso te falta algo, algo demasiado importante.
 
Pero ¿a quien le importa? Total... el teléfono sigue sonando, en otra mesilla, en otra habitación, en otra casa, en otro mundo, pero sigue sonando...

jueves, 26 de marzo de 2009

Nave 527

Mi padre me recomendó que viera este corto el otro día. Al principio pensé que, con un nombre como este "Nave 527" trataría sobre naves espaciales y estraterrestres o cosas similares. Nada que realmente me llamase la atención. Aún así me animé a verlo, y no me arrepiento, entre otras cosas porque no tiene que ver con extraterrestres. Es un cortometraje realmente impresionante, que engancha y llena de angustia desde el primer momento. No os espereis el clásico corto que tiene una historia lineal o algo similar, es mucho más que eso. Pero basta de cháchara, aquí os dejo el vídeo, a ver qué os parece




Un Cortometraje de Ivan Castell
3er premio del Festival de video Yuglo 3, 2, 1, acción (corto favorito del público)